Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá - Colombia
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advenimiento

"El tiempo del Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la primera Venida de Hijo de Dios entre los hombres, y un tiempo en el cual, mediante esta celebración, la fe se dirige a esperar la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos.

Por estos dos motivos, el Adviento se presenta como un tiempo de piadosa alegre esperanza"

(Calendario Romano n.39)

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El adviento, un tiempo para vivir y celebrar, bajo el signo de "encuentro" entre un Dios que viene al encuentro del hombre, y el hombre en busca de Dios.

En estos llamados y búsquedas de los hombres se expresan las promesas de Dios. La historia de Israel, el pueblo de Dios, es el signo de estas promesas y revelan su realización, conduce a Cristo Jesús y nos lo da.

Con los deseos y los anhelos de los hombres, la Iglesia, hoy, hace su oración. Nos asegura que Dios cumple sus promesas. En pos del profeta Isaías, con las palabras vigorosas de Juan Bautista, no dice, como la Virgen María que hay que acoger a Cristo.

El Adviento: re-encontrar, en el fondo de sí mismo, todo lo que puede ser salvado; volverse hacia Cristo, que vendrá un día en su gloria, pero que ya está y nos espera. Volverse hacia Cristo es lo que llamamos "Convertirse". El Adviento es tiempo de conversión. Y tiempo de espera.

Desde el Adviento hasta el Bautismo del Señor

Las Fiestas del Advenimiento

Los domingos de Adviento, las festividades de Navidad y la evocación del bautismo de Jesús, forman un conjunto que podemos llamar la celebración de la Venida del Señor, recordando que la palabra "Adviento" significa justamente "advenimiento, venida".

Navidad recuerda la Venida del Salvador en la humildad de nuestra carne humana y se desarrolla en múltiples facetas: no sólo la Venida del Niño (noche de Navidad) y el misterio de Verbo hecho carne ( Navidad día), sino también, Dios entrando en el tejido de las relaciones familiares (Santa Familia), y Dios resaltando la misión de María (1° de Enero).

La Epifanía, mucho más celebrada en las Iglesias de Oriente, nos revela el alcance universal de la Venida de Dios entre los hombres mientras, que el Bautismo inaugura la misión concreta de Jesús, el Salvador: el Espíritu Santo lo consagra como enviado de Dios, al descender sobre Él en su forma visible.

Carta Pastoral del Señor Arzobispo Monseñor Rubén Salazar Gómez.

Los Cuatro Domingos de Adviento

1. Cada año, la elección de los evangelios nos hace seguir una progresión en los 4 domingos de Adviento:

  • El primer domingo nos orienta hacia la Venida del Señor al final de la historia y el mensaje es el de la vigilancia;
  • El segundo domingo está centrado en la figura de Juan Bautista y el mensaje es el de la paciencia y de la preparación activa para la Venida del Señor;
  • El tercer domingo, también centrado en el Bautista, nos orienta con más fuerza hacia la persona de Aquél que viene; el mensaje es el de la alegría por la venida muy cercana;
  • El cuarto domingo contempla el misterio de la Encarnación de Dios en María; el mensaje: una preparación profunda del misterio de la Navidad.

2. El Adviento no es, pues, una simple preparación de Navidad. Celebra a la vez la última Venida del Señor que dará todo su sentido a nuestra historia; pero también celebra al Señor que viene cada día a nosotros con una presencia muy real, pero que nos da la sed de Él, más fuerte y palpable.

Corona de Advenimiento

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Los orígenes de la corona de Adviento se remontan a costumbres pre-cristianas de algunos pueblos germánicos que confeccionaban coronas con ramas verdes y encendían fuego en medio de un diciembre oscuro y frío, como una forma de avivar entre ellos la esperanza, con vistas a la llegada de la primavera.

El mensaje cristiano le dio un nuevo sentido a esta costumbre en la espera de Navidad: el nacimiento de Jesús alumbra la existencia humana y le da sentido a nuestra vida. Es la misma Luz que nos muestra el camino de la Resurrección: en Cristo toda oscuridad ha sido vencida.

La corona de Adviento es una forma visible de vivir y celebrar nuestra espera del Hijo de Dios, en templos y capillas de parroquias y comunidades, también en nuestros hogares. Se construye con ramas verdes y en ella se insertan cuatro velas (para unirse al tiempo litúrgico, se sugiere que tres sean moradas y una rosada) que se van encendiendo, una a una, a partir del primer domingo de Adviento. La proclamación del Evangelio es un momento propicio para encender cada vela en la iglesia, lo que se puede replicar en casa junto a una oración o canto en el almuerzo o cena familiar del respectivo domingo. La vela rosada se reserva para el tercer domingo y representa el gozo que nos anticipa la venida del Salvador.

La corona de Adviento tiene forma circular, en señal del amor de Dios que no tiene principio ni fin. La forman ramas verdes que reflejan esperanza y vida. Las cuatro velas nos evocan el camino que recorrió el pueblo de Israel en espera de la Tierra Prometida, una iluminación progresiva desde la primera tiniebla del pecado hasta el día gozoso en que "el pueblo que andaba en la oscuridad vio una gran luz" (Is 9,2).

Bendición de la Corona de Adviento Infunde, Señor, tu Gracia en nuestros corazones y derrama tu bendición sobre esta Corona de Adviento, humilde ofrenda de ramas y cirios que acompaña el caminar de tu Iglesia en la espera de la venida de Tu Hijo, Luz de Vida y Salvación para el mundo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. (Canto: Ven, Señor, no tardes)

REFLEXIONES PARA CADA SEMANA DE ADVIENTO

CUARTA SEMANA

Ya está aquí
Ya viene
el Mesías, el Señor,
promesa cumplida de Dios.

Llega la plenitud
de los tiempos.
Dios nos envía a su Hijo.

El Señor dice a mi Señor:
“Yo te he engendrado hoy”
Aquí está la Nueva Alianza
en la que Dios será el Padre de todos;
y nosotros seremos sus hijos.

Así es la ternura del corazón de Dios
que guía nuestros pasos cada día por caminos de paz.

“Ha suscitado una fuerza”
Lc 1, 69

Toquen los Instrumentos
Bendito sea el Señor,
Dios de Israel y Dios del mundo
en estos días de Navidad
en que quiere permanecer entre nosotros.

A lo largo de la historia,
ha mostrado su ternura
y nunca ha olvidado
la alianza que pactó.

El corazón de Dios está abierto
a los que viven en el temor
y titubean en la noche:
Él les muestra el camino.

Bendito sea Juan, tu enviado
que prepara tu venida.
Benditas sean las mujeres y los hombres
que nos abren el camino.

Bendito sea el Señor que ha suscitado una fuerza que nos salva
Lc 1, 68-69

Oh sabiduría salida de la boca de Dios,
Palabra hecha carne como nosotros, ¡ven!

Oh guía de Israel,
zarza ardiente, nube de fuego, ¡ven!

Oh raíz de Jesé,
hijo de David, de Belén, ¡ven!

Oh llave de David,
puerta abierta a Dios, ¡ven!

Oh sol naciente
esplendor del Padre, resplandor de su rostro, ¡ven!

Oh Rey del Universo,
piedra angular de la Iglesia, ¡ven!

Oh Emmanuel,
Dios con nosotros, Dios en nosotros
¡ven!

Se proclama su nombre:
“Maravilloso-Consejero, Dios Fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la Paz”
Isaías 9, 5